Fe

CATÓLICOS SIN COMPLEJOS

Hace tiempo leí un libro titulado “Manual Básico para Católicos sin Complejos: Cómo desmontar los tópicos que atacan a la Iglesia Católica y saber argumentar por qué se es católico’’. El autor es el escritor español José González Horrillo y la Editorial es Sekotia.

El libro me pareció, además de ilustrativo, muy entretenido. En su manera de expresarse, González Horrillo expone una realidad que para muchos católicos es el dolor de cabeza de cada día: el de saber dar razón de su esperanza.

No sólo se trata de decir automáticamente “yo creo”, sino de dar las razones por las que creo en aquello que conozco por fe y de lo cual estoy convencido. El problema y triste realidad a la vez, es que, cuando se trata de responder a tales interrogantes, muchos ponen cara de “no sé qué decir”, “no me interesa”, “mejor pregunten a otro” y todos los etcéteras que se nos ocurran. Ante tal situación lo más honesto es decir “no lo sé” ¡pero lo mejor y más correcto es que investiguen! Y para no parecer menos inteligentes ante quien cuestiona dicen cualquier cosa que se les viene a la cabeza para salir del paso de tan bochornosa situación, dejándoles muchas de las veces expuestos y hasta en ridículo.

 

LOS HECHOS

Bien, veamos ahora uno de los tópicos ante los cuales muchos se quedan sin dar respuestas satisfactorias: ¿PORQUÉ EL VATICANO NO VENDE SUS RIQUEZAS PARA ALIMENTAR A LOS POBRES?

Como los anteriores, éste es uno de tantos ejemplos con los cuales podemos no solo ser cuestionados, sino atacados.

Vámonos por orden, la Iglesia Católica no puede vender sus riquezas como son: las grandes basílicas y catedrales, las obras de arte y los tesoros por la simple y sencilla razón que todo eso es invaluable y además es patrimonio de la humanidad.

PERO AÚN QUEDA EL TEMA DE LOS POBRES…

Correcto; pero, suponiendo que la Iglesia vendiera todas sus riquezas (y que alguien pudiera comprarlas), ¿por cuánto tiempo pudiera eso paliar el tema de la hambruna y pobreza mundial? Quizá para 1 mes, a lo mucho. Así que, la venta de las riquezas no resuelve nada de forma definitiva. Lo que sí puede ayudar a los pobres es nuestra caridad en acción a través de ver por sus necesidades y abriendo generosamente nuestras manos.

A la Iglesia no la mueve la filantropía ni sacarse la foto para Facebook: la mueve el amor a Dios y por toda la humanidad en base a un mandato del mismo Jesucristo.

Por eso no hace ruido ni publicidad de sí misma.

 

AHORA VA EL CONTRAGOLPE

Seguramente nuestros detractores no saben (o lo disimulan muy bien), que la Iglesia Católica fundó los primeros hospitales, las primeras universidades en donde se daba cabida a todo tipo de conocimiento para bien de la humanidad. Que estableció las bases de regulación para las instituciones financieras y de crédito con pagos justos. Y que de los aproximadamente más de 500 mil hospitales, orfanatos, escuelas, universidades e instituciones de asistencia social, la Iglesia Católica fundó y atiende actualmente con sus propios recursos y las donaciones generosas de católicos y de gente de buena voluntad, a la cuarta parte de todos ellos. Además, muchos de sus miembros, a lo largo de la historia han aportado muchos de los grandes descubrimientos y avances en la ciencia, la tecnología y la medicina.

Y todo por el bien de la humanidad.

IGLESIA CATÓLICA 1 – DETRACTORES 0

 

Como el anterior, hay demasiados temas polémicos y espinosos: que si las Cruzadas y la Inquisición. O el tema de que los sacerdotes se casen ‘para que se acaben los casos de pedofilia’. Que por qué las mujeres no pueden ser ordenadas sacerdotisas. Que la Iglesia Católica es misógina, homofóbica y represora. Que el aborto y la práctica homosexual deben dejar de ser pecado….

¿Te han cuestionado antes con alguna de esas cosas? Pues te doy la bienvenida al club y más si has sabido responder a tales ataques. Y si no tuviste respuesta a más de 1 interrogante (por que quizá tú tienes dudas al respecto), entonces te invito a emprender el camino de conocer el verdadero catolicismo… Y DE ESTUDIAR LA HISTORIA.

No sólo se trata de decir ‘yo creo’ como si el conocimiento de la fe se dieran por ósmosis y asumir que por el hecho de ser católicos tenemos un carnet VIP para que todo el mundo esté de acuerdo con nosotros. Se trata de todo un proceso dinámico y por etapas bien definidas para que por medio del aprendizaje, del conocimiento, la práctica, y por último de la vivencia y del testimonio, podamos hablar y “no callar de lo que hemos visto y oído” Hechos 4,13-21.

 

SÉ TESTIGO, ESPECTADORES YA HAY MUCHOS

Uno de los grandes problemas de muchos es el desconocimiento de la fe y de la ignorancia religiosa y que se les ven a kilómetros. Se dicen católicos, pero les da vergüenza manifestarlo públicamente. Y cuando los medios de comunicación atacan a la Iglesia hasta parece que están de acuerdo con la difamación por el simple hecho de haberlo visto en tv, internet, o de haberlo leído por ahí. Total, lo que dicen en las noticias siempre es cierto, ¿qué no?

¿Por qué sucede esto? La respuesta no es sencilla y es multifactorial.

Lo que sí puedo asegurarte es que si comienzas a conocer tu fe católica, no sólo te darás cuenta que las cosas que se dicen de ella son falsas, sino que comenzaras a apasionarte por ella al momento de conocer la historia y a sus protagonistas. En primer lugar, a los Doce Apóstoles y los primeros discípulos que escucharon la llamada del mismísimo Dios; le conocieron en persona y convivieron con él, de tal modo que cuando Él les dijo “vayan por todo el mundo y hagan discípulos a las naciones”, ellos se dieron cuenta de que todo era verdad y se pusieron en movimiento en la más grande empresa de sus vidas, siguiendo a Quien les había llamado a colaborar en la realización la obra de salvación del mundo.

¿Tus complejos hacia la fe católica te tienen en el sepulcro? Pues es tiempo de llamar a Dios para que te resucite. Tampoco te estoy pidiendo seas una persona erudita, sino de que comiences por lo más básico.

Louis de Whol, en la novela biográfica titulada “La Luz Apacible”, dedicada al gran Santo Tomás de Aquino ‘El Doctor Angélico’, pone en labios del protagonista la contundente frase: “No sólo se trata de triunfar o fracasar en las cosas de Dios. Se trata de amar mucho a Dios. Tú comienza haciendo eso y Él se encargará de hacer el resto.”

Si deseas asumir el reto, a continuación encontrarás más claridad para poder llevar a cabo tus nobles propósitos.

 

LOS SANTOS: AMIGOS DE DIOS ¡Y CATÓLICOS SIN COMPLEJOS!

Lo que emociona y enamora de ellos, es que fueron iguales que tú y que yo, pasaron por las mismas dificultades e incluso cometieron pecados peores que los nuestros. ¿Y entonces qué los hace tan especiales? El haberse encontrado con Cristo incluso después de haber tocado fondo en sus vidas.

Y los hay para todos los gustos y temperamentos.

 

Por ti Jesús. Si lo quieres tú, ¡lo quiero también yo!

 

Piensa en una Santa Teresa De Ávila si es que eres de una personalidad decidida a pesar de las adversidades, y te encontrarás que su poema o cántico “Nada te turbe, nada te espante” es una de las más fascinantes obras de la espiritualidad católica. O puedes pensar en un San Francisco de Asís, quien después de haberlo dejado todo por amor a Dios exclamó “Deus mihi dixit” ¡Dios habló conmigo! O bien proclamar junto al gran filósofo y matemático Blaise Pascal, quien después de haber tenido una experiencia donde experimentó la presencia de Dios gritó “¡Lloro de alegría!”. Y si todavía nos atrevemos a ir más hacia delante, te presento a Carlo Acutis, un adolescente italiano que murió en 2006 a los 15 años de edad de una leucemia fulminante. Carlo estaba tan enamorado de la Eucaristía que aprovechó su gran inteligencia y habilidad informática para documentar en su página web los milagros eucarísticos en todo el mundo. Actualmente se estudia su causa de beatificación.

También podemos darnos a Jesucristo como la joven beata Chiara ‘Luce’ Badano asumiendo como nuestras sus hermosas palabras “Por ti Jesús. Si lo quieres tú, ¡lo quiero también yo!” después de ser diagnosticada con osteosarcoma y morir a los 17 años de edad.

 

EL FRENO DEL AUTOSABOTAJE MENTAL Y ESPIRITUAL

¡Ah!, pero puedes también decir que “ya pasaron tus mejores años”, o que “ya no eres joven y que perdiste tu oportunidad”. Lo siento pero te equivocas y te lo demostraré por medio de personajes bíblicos que tuvieron las mismas luchas y las mismas dudas que quizá tú experimentas ahora.

 

Dios tiene grandes planes para ti y promesas para tu vida.

 

 

Abraham obtuvo la promesa de Yahveh de “ser padre de las naciones” Gen. 17,5 y junto a su esposa Sara, ya en edad muy avanzada engendraron a Isaac, cuyo nombre significa ‘Aquel que con Dios reirá’. Moisés, a los 40 años de edad por temor huyó de Egipto viviendo en el desierto como desconocido. Y habiendo formado una familia se instaló en la comodidad del olvido hasta que a sus 80 Dios lo sacudió y lo hizo regresar para enfrentar con valor a Faraón con el objetivo de liberar al Pueblo de Israel. Dirigió el Éxodo y murió a los 120 años de edad viendo de lejos la Tierra Prometida. Moisés no sólo enfrentó a Faraón, sino que enfrentó sus propios miedos e inseguridades sostenido por la Gracia Divina.

A Isabel y Zacarías, en su vejez y además infértiles, se les anunció ser los padres de ‘La Voz que clama en el desierto’ Juan el Bautista, el precursor de Jesús.

¿Qué tienen todos ellos en común? ¡Que todos ellos creyeron en las promesas de Dios!

Dios tiene grandes planes para ti y promesas para tu vida.

¿Cuál es tu pretexto?

 

¡ATRÉVETE A VIVIR TU FE!

Maurice Zundel –en palabras del Beato Papa Pablo VI un ‘genio espiritual de nuestro tiempo’- afirmaba que, “Dios no es una invención, sino un descubrimiento”. Por su parte, Santa Teresa de Ávila con valentía animaba a los católicos débiles e indecisos exhortándoles: “Fe no es tener una idea en la cabeza, es tener fuego en el corazón”.

Y la “Pequeña Florecita de Dios” Santa Teresita del Niño Jesús afirmaba resueltamente: “El más pequeño acto de amor hecho en el Nombre de Dios tiene más poder que toda la furia del infierno reunida en tu contra”.

Lo que tú y yo hacemos sin complejos por nuestra fe es importante, no hay cosas pequeñas y Dios no deja nada a la casualidad. ¿Por qué? Simplemente porque una fe bien vivida tiene un impacto poderosamente positivo en los demás y en éste mundo que cada vez es más descreído. Dios te dio un cerebro privilegiado que puede crear posibilidades inimaginables donde antes no las había y un corazón que puede anhelar cosas asombrosas por amor a Dios y que nunca nadie se ha atrevido a realizar.

En tus manos están esos cinco panes y dos peces que Dios requiere para alimentar multitudes.

 

Pero hay que quitarse los complejos.

 

Y recuerda:

#ESTIEMPODEHACERELBIEN

 

Dios te bendiga.

E. Gerardo García Juárez

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SIEMPRE HAY TIEMPO PARA HACER EL BIEN

SIEMPRE HAY TIEMPO PARA HACER EL BIEN

Vivimos de prisa, en la era de la tecnología y tal parece que ésta nos ha rebasado: para muchos hoy importa más el nuevo modelo de smartphone y caminar como zombie en la calle que observar y saborear los instantes de los que está hecho el día a día.

Tu vida y la mía a veces transcurren de manera ordinaria y pareciera que, cada vez se tiene menos capacidad de asombro y no solo eso; cada vez hay más desesperanza y se huye de la paz y el silencio, por eso muchos elijen el bullicio.

Se suele ser efectivos en muchas actividades, pero la atención y la profundidad, cada vez son menores acabando por sacrificar a nombre de la rapidez, la calidad de lo que es el deber cotidiano. Vivimos en la era del fast food y de lo desechable. Ya no se tiene la paciencia del maestro relojero quien con calma y sin prisa, una a una, pule y coloca en el lugar adecuado cada una de las piezas para que la obra de sus manos perdure por largos años y cause satisfacción a quien la adquiere.

 

“Yo ya puse mi parte” dicen algunos: esto se llama Indolencia Mental. Y junto con la procrastinación son de los grandes y peores enemigos de la vida y de la responsabilidad compartida.

Giovanni Sartori, el mundialmente reconocido comunicólogo y ya fallecido, en su gran libro Homo Videns: La Sociedad Teledirigida, proféticamente advirtió que las personas pasan más horas frente a los dispositivos electrónicos que frente a las personas reales de carne y hueso. El tú y yo cada vez existe menos, dando lugar a sólo el YO. El observar a los ojos y el contacto físico con la otra persona se van deteriorando cada vez, y ya hasta hay quienes están atrofiándose emocional y socialmente por estar tan metidos en sí mismos.

… Pero, aunque una persona sea muy hábil para mantener 10 conversaciones virtuales a la vez, a final de cuenta se está solo frente a un teclado.

 

DURA REALIDAD

Vemos que hay personas, unas más y otras menos, interesadas en lo que sucede en el mundo, y puede que estén conscientes que los problemas no se resuelven solos y que la acción individual suele ser muy limitada. Nos damos cuenta entonces que para tener mejores resultados hay que trabajar en grupo, hacerlo en conjunto: en pocas palabras, contar con los demás y confiar en sus talentos individuales.

Así como nos damos cuenta que unidos tenemos la fuerza para hacer el bien, también existe la realidad de que hay gente que se une para hacer para hacer el mal. Y aquí la paradoja es que tienen talento para hacerlo ¡Sí, así como lo lees! Lo hacen muchas veces de maneras tan efectivas. Incluso, sabiendo que hacen el mal le dedican todas sus fuerzas y energías para lograr su objetivo. Le dedican todo su empeño, pero sobre todo le dedican algo muy importante: TIEMPO. ¿Para qué?, no únicamente para dañar y sabotear las buenas obras que los hijos de Dios hacen en bien del prójimo, en bien de la humanidad, sino para obstaculizar a Dios mismo y que no se realice Su Reino en la tierra, Reino al que clamamos en el Padre Nuestro, Reino al cual aspiramos y por el cual estamos luchando.

Este es un llamado urgente ante el cual muchos están sordos y pocos responden con generosidad.

 

¿EN QUÉ Y CÓMO OCUPAS TU TIEMPO?

Muchos me dirán: “bueno, es muy bonito lo que me estás diciendo, pero ¿qué crees? ¡No tengo tiempo! Normalmente esta respuesta es una evasión no sólo a la realidad, sino a la responsabilidad personal y social; es una excusa para hacer que otros hagan el trabajo que a nosotros nos toca, que es luchar decididamente dando la cara por la propia vida, por la fe, por el bien común, por la paz, por la protección de la familia, por la protección de la pureza en los noviazgos y la santidad del matrimonio… Y la lista de deberes y obstáculos es larga.

Supongamos que aquellos que dicen no tener tiempo realmente están muy ocupados. Ok, les creo; pero la pregunta es ¿en qué ocupan el tiempo? ¿Cuáles son las prioridades en las que se basan? Lamentablemente no es que no tengan tiempo, sino que no consideran importante invertirlo en luchar por la trascendencia de su propia vida, por sus metas e ideales. Por eso dicen que no tienen tiempo. Esta gente se queja de todo, no hace algo por el bien común, pero exige excelencia en los demás.

No hay que ser genios para darnos cuenta que el bien aportado a la humanidad solamente es realizado por un pequeño porcentaje -casi insignificante- de gente comprometida consigo misma y con los demás, haciendo la diferencia con pequeños actos cotidianos de bondad. Santa Teresa de Calcuta decía que, “lo que hacemos es una pequeña gota en el océano, pero si no lo hiciéramos, el océano tendría una gota menos”.

Las personas de éste pequeño porcentaje tienen rasgos comunes que los hacen verdaderos líderes en los ámbitos de la vida. Se trata de personas que están transformando a la sociedad con amor, entrega y paciencia, conduciéndola a ser la Civilización del Amor.

 

NO ERES ETERNO, ASÍ QUE PONTE EN CAMINO

El día tiene 24 horas, pero hay que tomarse la molestia y poner atención en cómo se invierten tiempo y energías. También sirve el tomar como buenas referencias a personas sanas interiormente para emprender el camino de comenzar a ejercitarse en la práctica diaria del bien.

Conviene hacerse una pregunta muy importante: ¿qué pides a Dios y a la vida? Pero también conviene ésta otra ¿Qué piden Dios y la vida de ti? Si realmente estás preparado y sabes las respuestas ¡entonces alégrate!; toma nuevas fuerzas, limpia tus lágrimas y levántate si has caído que hoy tienes dos valiosos tesoros llamados tiempo y oportunidad: no esperes al día de mañana, Dios te requiere hoy.

 

ESCUCHA A DIOS Y CONFÍA EN ÉL

Nos dice el Señor en Josué 1, 8-9: “Tú ten mucho ánimo y sé valiente para cumplir todo lo que te mandó mi siervo Moisés; no te desvíes ni a derecha ni a la izquierda, y tendrás éxito en todas tus empresas. Que el libro de esa Ley no se te caiga de los labios; medítalo día y noche, para poner en práctica todas sus cláusulas; así prosperarán tus empresas y tendrás éxito. ¡Yo te lo mando! ¡ánimo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, que el Señor, tu Dios, estará contigo en todas tus empresas”.

 

TEN VIDA INTERIOR

Tenemos alma y espíritu, pero éstos deben ser orientados a Dios por medio de la vida interior que es la virtud de la amistad con Dios. Pero la vida interior se ejercita y se convierte en una disciplina. La vida interior es una gracia que Dios da, pero también es una inspiración natural del ser humano en medio de sus anhelos, pero también en medio de sus propias dificultades, de sus errores y pecados. Teniendo amistad con él, tendremos amistad con los demás, especialmente con quienes se nos dificulta relacionarnos, no para entenderlos, sino para aceptarlos y verlos como Dios los ve.

Con la vida interior exteriorizamos lo que hay dentro. Por eso cada día ofrece a Dios y a los demás lo mejor de tu vida y verás resultados extraordinarios.

 

TU VIDA TIENE SENTIDO

Nuestro querido San Juan Pablo II, en su libro Cruzando el Umbral de la Esperanza nos dijo que toda vida humana es valiosa a los ojos de Dios, pero que adquiere su sentido y pleno significado cuando se hace don gratuito para los demás. Entonces, ¿qué estás esperando tú? ¿Cuáles son tus metas? Si sientes que no sabes cómo hacerlo te recomiendo acercarte a personas maduras emocionalmente y maduras en la fe, que sean ricas en ternura, comprensión y cariño para que recorran contigo este gran trayecto llamado Vida.

Blaise Pascal decía que debemos imitar la bondad de Dios, no las maldades de los hombres.

En cada uno de nosotros hay un inmenso potencial de bien y de posibilidades creativas. Busca la Verdad, deléitate en la belleza y haz el bien: Dios te ayudará porque te ama.

 

NUESTRO JUICIO FINAL

Hagamos el siguiente ejercicio de imaginación: cuando nos presentemos delante de Dios y nos pida cuentas, pensemos en lo que llevarán nuestras manos: ¿estarán llenas de amor a Dios, de ayuda a los demás, de fe y de buenas obras, o estarán vacías? Es momento de decidir.

No sabemos cuándo nuestra vida llegará a su final. Pero mientras ese día llega, mejor debemos ocuparnos en hacer el bien, pero en hacerlo bien.

 

San Francisco de Asís, hacia el final de su vida dijo: “Sigamos adelante, que poco o nada hemos hecho”.

 

El momento más hermoso es HOY.

Todavía tenemos tiempo.

audiovisual

MEDIOS PARA VENCER A LA NUEVA ERA, episodio 7…

Ahora que sabemos tantas cosas sobre la Nueva Era, ¿qué debemos hacer?
Seguir evangelizando, denunciando los relativismos sin miedo a hablar del pecado y de sus consecuencias; sin miedo a afirmar que el demonio existe y que ya está derrotado. Necesitamos de la Gracia a través de la confesión y de todos los sacramentos para acercarnos a Dios.